Las vides (Vitis vinifera) son plantas mediterráneas. Esto significa que el clima perfecto para la vid es el clima Mediterráneo, mientras que bajo el clima Atlántico es una planta fuera de las condiciones óptimas de desarrollo.

Influencia del clima:

Temperatura

La temperatura óptima para la fotosíntesis es de alrededor de 28ºC. Entre 25ºC y 30ºC las plantas son realmente eficientes produciendo azúcares a partir del metabolismo de la fotosíntesis. Este rango de temperatura es típico del clima Mediterráneo, mientras que la temperatura del clima Atlántico es más baja. Los azúcares durante la fermentación se transforman en alcohol, por lo que típicamente el contenido en alcohol es más alto en los vinos mediterráneos que en los del Atlántico. Otro aspecto relacionado es la maduración más lenta bajo las condiciones climáticas del Atlántico. Esto significa vendimias más tardías, vendimias de otoño. La Vitis Vinifera es una planta de maduración estival. La cosecha debe ser al final del verano o inicio del otoño. Hoy en día, la cosecha en las áreas mediterráneas generalmente se realiza alrededor de agosto, mientras que tradicionalmente se realizó en septiembre / octubre. Esto es bien conocido por los viticultores mediterráneos que están buscando tierras más altas para plantar viñedos en lugares más frescos.

Otro efecto relacionado con la temperatura es la reducción de ácidos, especialmente el ácido málico que es directamente proporcional su consumo con temperaturas más altas. Los vinos del Atlántico mantienen más acidez y frescura que los mediterráneos.

Con el balance de azúcares y ácidos se define el “índice de madurez industrial”. Los otros dos índices que definen la maduración son el “índice de madurez aromática” (que muestra compuestos aromáticos o la madurez de los compuestos precursores aromáticos) y el “índice de madurez fenólica” (que indica los taninos y la maduración del color).

Estos tres índices de maduración definen el momento óptimo de cosecha para cada variedad de uva y si aparecen en el mismo momento, esta es la definición de una adaptación perfecta de una variedad de uva a un clima o de una manera más general … a un terroir. Hoy en día, es más fácil encontrar esta situación de coincidencia en los tres diferentes índices de maduración en el clima atlántico, mientras que en el clima mediterráneo se anticipa más la madurez industrial gracias a la influencia de la temperatura en la producción de azúcares.

Insolación

La luz solar es otro de los factores que pueden limitar la fotosíntesis y que en las condiciones climáticas del Atlántico, dado que las temperaturas son más bajas, se convierte en un aspecto realmente importante. En el clima atlántico, en general, más insolación … mejor!

Agua

No es una limitación habitual en la viticultura Atlántica el régimen hídrico en cuanto a la hidratación de la planta y la influencia más importante es que la lluvia y en general, la humedad, ayudan al desarrollo de las enfermedades causadas po hongos. En las condiciones de la viticultura Atlántica es realmente importante prestar atención al control de estas enfermedades, el riesgo es mucho mayor que en las condiciones mediterráneas.

No se trata de una discusión de vinos mejores o peores, solo diferentes … Pero en mi humilde opinión, hoy en día las áreas de clima Atlántico y las tierras de mayor altitud, representan una “zona incómoda” para Vitis Vinifera que es realmente atractiva para obtener vinos más interesantes, diferentes, con una identidad más alta … mientras que en la “zona de confort” los vinos tienden a ser más predecibles y aburridos.